El verano pasado tuvimos la oportunidad mi mujer mi hijo y yo de hacer un bonito viaje a la antigua Hélade con la asistencia de Bacara Viajes, que os invito a realizar.

El 20 de junio partimos en un vuelo hacia Atenas, en donde estuvimos cuatro días. El vuelo se realizó a la hora programada y, a la llegada, en el aeropuerto de Atenas nos encontramos con el taxista que había seleccionado Bacara para trasladarnos al hotel: un servicio excelente, tanto por la educación y presencia del taxista como por el estado del vehículo. El hotel que seleccionamos en colaboración con Bacara (Hotel Amalia) nos gustó mucho tanto por su ubicación (en pleno centro, muy cerca de la plaza Sintagma y frente al Parque Nacional) como por sus instalaciones modernas y confortables.

Durante esos días, disfrutamos de la contemplación de nuestros orígenes culturales y artísticos, plasmados en tantos y tantos rincones de esta ciudad: la impresionante Acrópolis, con sus Propileos, el gran templo del Partenón, con sus bellas columnas, metopas y triglifos, el Erecteión, con su célebre tribuna sostenida por las seis cariátides y sus bellos alrededores, en los que se encuentran el teatro al aire libre llamado Teatro de Dioniso, donde estrenaron sus obras Sófocles, Aristófanes y Esquilo; el Museo de la Acrópolis: espectacular edificio inaugurado recientemente que se parece a una gran caja de cristal con todas las plantas interiores abiertas al exterior, lo que provoca que sea un espacio inundado de luz natural y, al mismo tiempo, perfectamente climatizado, en el que pueden admirarse las mejoras obras rescatadas de la Acrópolis y la propia Acrópolis desde una posición privilegiada; el ágora antigua con el templo de Éfesto, mágnífica y completamente conservado en un paraje idílico de vegetación mediterránea; la Biblioteca de Adriano; el impresionante cementerio de la antigüedad, llamado Kerameicos… en fin, un precioso viaje a nuestro pasado, a nuestros orígenes.

Después participamos en un tour de cuatro días por el Peloponeso, contratado con la mediación de Bacara Viajes con una empresa especializada en turistas de habla española. En el autobús, nos juntamos españoles, colombianos, argentinos y peruanos, principalmente, con buen ambiente.

El circuito fue completo, variado y ameno. Visitamos el canal de Corinto, los yacimientos arqueológicos de Micenas, con su famosa puerta de los leones, tumbas y demás restos arqueológicos y la impropiamente denominada “Tumba de Agamenón“, Epidauro, con su impresionante teatro al aire libre, Olimpia, el santuario de los juegos olímpicos, con su estadio, y el Santuario de Delfos en el monte Parnaso, con sus templos, teatro, estadio y, sobre todo, con unas bellísimas vistas del valle cuajado de ramos de olivo que se extienden hasta el mar.

Tuvimos una guía de habla hispana atenta, culta, educada y que dominaba perfectamente nuestra lengua (lo que es muy importante). Terminamos el circuito en la región de Meteora, visitando algunos de los espectaculares monasterios colgantes, ubicados en lo alto de grandes promontorios rocosos y contemplando sus espectaculares vistas: hicimos muchas fotos para recordar aquello. Los hoteles fueron buenos. Sólo un defecto: las paradas para comer eran en sitios alejados de las poblaciones, lo que imposibilitaba elegir restaurantes alternativos a los propuestos por la empresa. El paisaje de las zonas del Peloponeso que recorrimos nos sorprendió por su verdor y frondosidad ya que pensábamos que sería más seco y agreste.

De vuelta a Atenas, en donde pasamos una noche en un hotel céntrico, de nombre grandilocuente pero escasamente recomendable (Magna Grecia Boutique Hotel) porque es muy difícil de encontrar y sus instalaciones antiguas, a la mañana siguiente un taxi contratado por Bacara, muy puntual y correcto, nos recogió para llevarnos al aeropuerto, donde embarcamos en un avión rumbo a la isla de Creta.

En Creta estuvimos seis días disfrutando, además de la historia y del arte, del sol, las playas y el mar. Estuvimos en un hotel que nos gustó mucho, situado en la playa de la segunda ciudad de la isla – Rethymnon -, buena ubicación para visitar la isla pues está bastante centrada.

Empezamos la visita por la capital (Herakleion) y su interesante Museo arqueológico y continuamos con el famoso yacimiento arqueológico de Knosos, la Playa Roja cercana al yacimiento (llamada así por los acantilados de tierra rojiza que la rodean), además de los yacimientos de Festos y Gortina.

Alquilamos un coche durante nuestra estancia en la isla y… ¡qué emocionante resulta conducir en Grecia y, particularmente, en Creta!. Realmente es una aventura inolvidable, una experiencia “fuerte”: el método habitual de adelantamiento en la carretera principal, que tenía arcenes, era el siguiente: viniendo coches en sentido contrario, te acercas al coche que va delante, éste se echa al arcén, comienzas a adelantar y el que viene de frente se echa también al arcén y nos cruzamos los tres. ¿Alucinante, no? Pues no pasaba nada (no había policías de tráfico) y allí la gente está acostumbrada a esto: nadie pitaba ni protestaba, todo se hacía armoniosa y tranquilamente. De repente nos vimos metidos en una zona de obras sin advertencia ni señalización previa alguna y me encontré con una apisonadora que venía hacia mí por el carril en que yo circulaba y al conductor haciéndome señas con la mano para que le pasase por mi izquierda en mitad de una curva, con la circulación abierta.

Sistema normal de entrar en la carretera principal en cruces en T: los coches no se paran en el stop sino que van entrando muy despacito, si vas por la carretera principal y ves a uno que está muy cerca entrando despacio, sin parar, puedes hacer dos cosas: o meter un acelerón como si te fueras a estrellar contra él (entonces el que entra frena justo en el último centímetro para no darse el golpe) o frenar a tope y dejarle entrar. Conclusión: la conducción en Creta no es apta para enfermos de corazón; ahora, si te gustan y aguantas las emociones fuertes pues no lo dudes y alquila un coche.

Durante nuestra estancia en Creta, dedicamos un día a hacer una excursión marítima a Santorini. Habíamos contratado en Bacara los billetes de barco con unos horarios muy ajustados para aprovechar el tiempo y poder ver la isla en un día pero, al ir a embarcar y al cambiar nuestros bonos por los billetes, nos encontramos con la sorpresa de que la naviera había suprimido nuestro barco sin darnos explicación ni aviso previo alguno, con lo que nos vimos obligados a sacarnos por nuestra cuenta billetes para el siguiente barco con la finalidad de no perder la vuelta que ya teníamos contratada. Aquí Bacara demostró ser una agencia responsable y solvente porque, a nuestro regreso, nos devolvió sin poner pega alguna el importe de los billetes que tuvimos que pagar de nuestro bolsillo.

Lo que más nos gustó de Santorini (isla que se puede ver en un día o dos) fue su peculiar configuración geológica. Fue una gran isla en la que estalló un volcán, hundiéndose el centro; el hundimiento de la parte central, dejó grandes acantilados a la vista en el anillo circular terrestre que se mantuvo y algunos pueblos son construcciones de casitas blancas que bajan en cascadas por esos acantilados. También nos gustó mucho el yacimiento arqueológico de Acrotiri, que es único en el conjunto de Grecia porque éste no es de palacios o santuarios, como el resto, sino de un pueblo con su arquitectura urbana que quedó enterrado bajo las cenizas del volcán en erupción. La conducción en esta isla -en la que también alquilamos un coche – añade, a las emociones de Creta, el enorme desnivel que hay que salvar en pocos kilómetros entre el puerto y los pueblos, a los que se entra por la parte alta de la isla.

Bueno, y con todo esto terminamos nuestra experiencia griega, que os animamos a compartir. Merece la pena.