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Gauteng significa en la lengua tswana “país del oro” haciendo referencia a la industria de ese metal precioso que se instaló en la zona tras el descubrimiento de 1886 en Johannesburgo. Es la región más pequeña del país pero también la más rica y la segunda más poblada con 10 millones de habitantes.Constituye una enorme concentración urbana en la cual Pretoria y Johannesburgo son las sedes del poder político y económico, respectivamente.

Aunque Gauteng está compuesta en gran parte por las zonas urbanas e industriales, Johannesburgo y Pretoria están rodeadas por un cinturón verde que ofrece diversas instalaciones para disfrutar al aire libre. Una excelente red de autovías proporciona acceso a destinos populares como la reserva de guepardos De Wildt, el embalse de Hartbeespoort y los senderos de la cordillera Magaliesberg.

De interés en Gauteng:

Pretoria

Apenas 50 km separan Jo’burg de Pretoria, la capital del país, rebautizada con el nombre de Tshwane (“pequeño mono” en la lengua local) pero las diferencias entre ambas ciudades son radicales. En Pretoria, a pesar de algunos rascacielos, tendréis la impresión de estar en una gran ciudad jardín. Durante largo tiempo fue una población exclusivamente blanca y afrikáner pero en los últimos años ha cambiado mucho.

La ciudad ha conservado su fama de urbe tranquila y segura, y salvo por uno o dos barrios algo degradados, se puede pasear por ella durante el día sin problema. Los cuatro barrios principales (Central, Arcadia, Sunnyside y Hatfield) están dispuestos sobre un eje, orientado de este a oeste, que forman las calles Church (una de las más largas del mundo con sus 25 km), Schoeman y Arcadia.

El centro histórico alrededor de Church Square, que siempre el centro de la vida política y social de la ciudad. Aquí se celebraron todas las grandes asambleas de los afrikáners, desde los primeros agrupamientos de carretas hasta los mítines y manifestaciones de la época del apartheid, alberga la estación, la mayoría de los monumentos y los museos.

En Arcadia, un barrio residencial, están la mayoría de las embajadas y los Union Buildings, sedes de la Administración, en las que fue nombrado presidente Nelson Mandela en 1994.

Johannesburgo

Centro financiero y comercial del país, la ciudad ha evolucionado de asentamiento minero a metrópoli en poco más de un siglo. Es la puerta de entrada al país y coloquialmente se la conoce como Jo’burg.

Johannesburgo es una ciudad muy extensa, como un pequeño Los Ángeles. Una característica de la ciudad es su gran fragmentación, con barrios bien delimitados. Más incluso que en las grandes ciudades americanas, en las que se dice que cruzando 2 o 3 calles se cambia de universo social y cultural. Aquí, esto puede suceder simplemente al cambiar de acera en los barrios de Bellevue East y de Observatory.

Es posible moverse por toda la ciudad sin poner los pies en los barrios más peligrosos, como Hilbrow o Berea. También es peculiar el paisaje de algunas zonas, donde las calles se han establecido entre los antiguos terrenos de algunas minas.

La ciudad tiene muchas cosas que ofrecer, entre ellas están su rica historia política, su papel en la lucha contra el apartheid y la fascinante y emotiva visita a Soweto y a los principales escenarios del combate del pueblo negro por sus libertades.

Su historia reciente

A partir de 1886 se descubrió oro en Johannesburgo y en poco tiempo miles de buscadores se precipitaron sobre el lugar, alojados en un inmenso campo de tiendas de campaña, que recibió el nombre de Johannesburgo por los nombres de los dos inspectores de minas, Johann Rissik y Johannes Joubert, quienes supervisaron esta carrera hacia el oro.

A finales del siglo XIX se formó el centro urbano con una trama de calles “cortas” para poder disponer de más esquinas, que eran las preferidas por los comerciantes.

En 1922 los mineros blancos de Jo’burg iniciaron una huelga general en protesta por la contratación de trabajadores negros con salarios inferiores. El gobierno reprimió ferozmente a los huelguistas. La crisis de 1929 fue catastrófica para la ciudad en la que los obreros blancos y negros sufrieron la misma miseria a causa del hundimiento del mercado del oro.

Afortunadamente la prosperidad volvió después de la Segunda Guerra Mundial pero no afectó mucho a los mineros negros. Las espantosas condiciones de trabajo hicieron que fueran a la huelga en 1946, la cual fue aplastada con una violencia inaudita por parte del poder.

Luego los negros fueron empujados cada vez más a abandonar la ciudad y en 1948 se instauró el sistema del apartheid y el poder blanco puso en marcha una política de asentamientos lo más alejados posibles de las ciudades “blancas”.

En 1959, el barrio de Sophiatown, un símbolo de la resistencia cultural de los negros, una zona muy animada y dinámica que atraía a los blancos progresistas, como artistas, escritores y músicos, fue brutalmente borrado del mapa. En una noche, sus habitantes fueron deportados en miles de camiones a Soweto y otros lugares.

Desde entonces, la política de Johannesburgo estuvo marcada por el ANC: congreso de Kliptown, detención de Nelson Mandela y de la dirección militar del ANC (11 de julio de 1963), proceso de Rivonia, disturbios estudiantiles de 1976 en las townships de Jo’burg… La marcha hacia la destrucción del apartheid y el fin del poder racista blanco ya no se detuvo.

Museo del Apartheid:

Es un emotivo viaje al corazón de una de las discriminaciones raciales más odiosas de todos los tiempos. Desde el principio, uno queda impresionado por la entrada separada de blancos y negros: una manera de hacer pedagogía que se repite a lo largo de la visita.

En el museo se explica el sistema de documentos de identidad por razas y de las ridículas complejidades que podían producirse con él. En la década de 1980, algunos miles de personas obtuvieron el derecho a cambiar de categoría: pasar de negro a mestizo, o de mestizo a blanco o a indio, pero nunca de negro a blanco directamente. También encontramos la impresionante sala de las cuerdas, que nos recuerda el alto precio pagado por los militantes del ANC en su lucha contra el apartheid. Se presentan fotos y videos de los sucesos más importantes que definen el combate contra el sistema racista. Son imágenes emotivas como la que muestra juntas a la blanca Helen Joseph y la negra Lilian Masediba, que fueron amigas y que hoy están enterradas juntas en el cementerio de Avalon, en Soweto. Es un recuerdo de que una minoría de blancos progresistas participó en la lucha contra el apartheid y que algunos de ellos murieron por esta causa.

Soweto

El famoso barrio conocido como por la contracción del nombre SOuth WEstern TOwnship y que pocos blancos sudafricanos han pisado, merece la pena visitarlo, porque aquí se puede encontrar el alma de la República de Sudáfrica.

Soweto tiene el raro privilegio de contar con dos premios Nobel que vivieron en la misma calle.
Es aquí y en otras townships como Alexandra, donde se construyó durante unos años heroicos la victoria sobre el apartheid. Es una visita histórica y afectiva, pero también social y cultural. Las townships son una de las grandes realidades del país, algo imposible de ignorar. Para empezar Soweto es enorme con una población semejante a la de Madrid, entre 5 y 6 millones de habitantes. Es como un collage de distintos barrios, unos pequeños y otros grandes, separados entre sí por autopistas y vías rápidas.

El visitante puede comprobar por sí mismo la amabilidad por parte de las gentes hacia los extraños, pero aún no ha llegado el momento de visitar la zona en solitario y por medios propios. Hay que ir en alguna de las visitas organizadas que realizan numerosas empresas. Es probable que durante vuestra visita tengáis la sensación de ser mirones, pero la gente de Soweto, en general, está orgullosa del interés que despierta su barrio, además de que el turismo representa una pequeña fuente de ingresos y de empleo, que ha hecho proliferar algunos negocios como restaurantes y el alquiler de habitaciones.

El origen de Soweto se remonta al año 1931 en el que el Ayuntamiento decidió construir una ciudad para 80.000 habitantes en el que alojar a la comunidad negra. En lugar de construcciones verticales se optó por un desarrollo horizontal con miles de pequeñas viviendas todas iguales denominadas matchboxes (cajas de cerillas) que fueron conformando lo que llegaría a ser Soweto.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la industria y la minería atrajo a mucha inmigración y en Soweto tuvo lugar masivas concentraciones de obreros que pronto desarrollaron una gran conciencia política.
Entre 1959 y 1960, Soweto siguió creciendo por el flujo constante de población procedente de Jo’burg, especialmente de Sophiatown, un barrio multiétnico que fue arrasado y sus habitantes expulsados.

Qué visitar en Soweto:

Las visitas organizadas incluyen todos los lugares importantes de la lucha contra el apartheid: las casas de Nelson Mandela, Winnie Mandela y Desmond Tutu, el museo Hector Pietersen y su memorial, el Freedom Square, la Orlando West Junior Secondary School, el cementerio de Avalon, etc. El sitio de Internet más interesante para informarse sobre la ciudad, direcciones y características de los alojamientos es www.soweto.co.za

El museo Hector Pietersen está dedicado al primer estudiante que murió en junio de 1976. En el acceso al museo se plantó una “firing fire” de árboles, que simboliza la línea de fuego de la que partieron los primeros disparos. En los tres pisos del edificio se exponen todos los acontecimientos de la época mediante videos, fotografías, textos y testimonios sonoros.

La masacre de 1976

Entre 1972 y 1976, en las escuelas secundarias de Soweto se produjo una gran masificación, mientras que los medios con los que contaba la enseñanza seguían siendo escasos y rudimentarios. Ello provocó el malestar en los colegios pero el conflicto estalló cuando el gobierno quiso imponer el afrikáans como lengua para la enseñanza secundaria. A principios de 1976 los alumnos empezaron a boicotear las clases realizadas en afrikáans y en el mes de mayo la Orlando West Junior Secondary School inició una huelga general que fue seguida por las demás.

El 16 de junio de 1976 se organizó una masiva manifestación contra la obligatoriedad del afrikáans en las escuelas y de todo Soweto accedieron miles de estudiantes que se dirigieron a la Orlando West Junior Secondary School. La policía intentó detener la marcha y fue atacada con piedras, a lo que respondió primero con gases lacrimógenos y luego con armas de fuego. El primer estudiante que murió fue Hector Pietersen, de 13 años. La fotografía en la que se le ve en brazos de un compañero de más edad y su hermana llorando dio la vuelta al mundo.

Entonces Soweto se sublevó y también lo hicieron otras townships como Alexandra. El día 21 de junio se produjo la confrontación más violenta y prolongada entre los negros y el poder blanco que se había registrado nunca en Sudáfrica. La revuelta de Soweto tuvo un impacto mundial enorme y unas consecuencias internas incalculables. El proyecto de imponer el idioma afrikáans se abandonó y muchos jóvenes negros dejaron la escuela y se unieron a la resistencia. En el resto del mundo, los acontecimientos provocaron una gran oleada de solidaridad que contribuyó mucho a la lucha contra el apartheid. Muchos blancos sudafricanos se dieron cuenta, por primera vez, de la gravedad del problema y surgió en ellos un principio de conciencia política. Tras las terribles jornadas de junio de 1976 en Soweto el movimiento contra la segregación racial adquirió una legitimidad definitiva y su victoria se hizo irreversible.