Siempre tuvimos claro que tener hijos no iba a suponer un freno para una de nuestras grandes pasiones: viajar. La llegada de Hugo en 2012 se convirtió en el punto de partida para una nueva forma de trotar por todo el mundo. Si bien a muchos les puede parecer una locura, viajar con nuestros hijos se ha convertido en una apasionante experiencia de la que disfrutamos cada vez que tenemos ocasión.

Tras rodar un poco por Europa con el muchacho en sus primeros meses de vida, planteamos a Laura, la persona que siempre nos ha atendido en Bacara Viajes y a la que en casa tenemos como nuestra gurú en materia de viajes, la idea de dar un paso más allá y viajar a otro continente con nuestro niño de ocho meses. En mente, tres ideas: Canadá, Estados Unidos o Japón, y para el asombro de amigos y familiares, Japón resultó ser el destino escogido. Creemos que el equipo de Bacara Viajes también se quedó algo ojipláticas… ¡jeje!

Así emprendía Hugo su primer viaje fuera de Europa. Madrid-Dubai-Tokio. En ese orden se sucedieron las casi 19 horas de viaje que terminaron en una ciudad verdaderamente impactante que nos esperaba llena de sorpresas: largos paseos por parques como el de Yoyogi, las impresionantes vistas desde el mirador de las torres del Ayuntamiento de la ciudad o los abarrotados mercados con puestos que ofrecían desde churros (impronunciables para los japoneses) hasta fruta fresca para comer en el momento. Y todo ello en una ciudad y un país donde la amabilidad es la tónica general, cosa que ayuda bastante cuando se viaja con un bebé y un carrito.

Nuestro viaje siguió por Hakone, donde tuvimos la oportunidad de experimentar un verdadero momento japonés al entrar en un onse: baños públicos de aguas termales que son un verdadero ritual para los japoneses. Pero Hakone no era más que un punto de paso para nuestros siguientes destinos: Kioto y Osaka.

Ambas ciudades resultaron ser una verdadera sorpresa por la belleza de sus templos y la actividad de sus calles. Cuando viajamos, nos encanta mezclarnos con la gente del lugar y Kioto y Osaka ofrecen zonas muy pintorescas para ello. Desde las caminatas entre geishas por el barrio de Gion en Kioto, a las compras por la zona de Namba en Osaka; uno no puede permitirse el lujo de parpadear en exceso si no quiere perderse nada de lo que sucede a su alrededor: geishas, tribus urbanas, kimonos, vendedores chillones a las puertas de los negocios, etc.

Viajar con bebés requiere un gran esfuerzo, pero, en nuestro caso, lo vemos como una de las experiencias más intensas que podemos vivir con nuestros hijos. Además, y que conste que aquí no hay nada de peloteo, la tranquilidad que nos da viajar con Bacara Viajes y el asesoramiento de Laura y Anabel, supone un plus para aventurarnos a hacer nuevas y más arriesgadas escapadas. Saber que contamos con un apoyo en España para cualquier cosa que necesitemos una vez en el destino (por experiencia personal, sabemos que están ahí siempre y para lo que sea) nos permite disfrutar de nuestro viaje de un modo más relajado.

Y tanto es así que en dos meses nos vamos a Australia con el pequeño Hugo y la pequeña Nerea, que llegó a nuestras vidas hace nueve meses. Nuestra intención es clara: viajar para asegurar que nuestros hijos sean personas de mente abierta el día de mañana. Y en eso estamos, siempre de la mano de nuestras queridas gurús. ¡Gracias por todo, chicas!.